viernes, 26 de noviembre de 2010

Así, en mayúsculas...

¿Quién dijo que el AMOR (así, en mayúsculas), no era posible? ¿Quién dijo que el coraje y el cariño no podían ser capaces de transformar nuestra realidad?

A menudo caminamos sin más rumbo que el de nuestro propio destino, y no nos damos cuenta de que, más allá de nuestro camino, hay senderos maravillosos que se cruzan con el nuestro, personas que necesitan de nuestra mano amiga, de nuestras palabras, de nuestra compañía...

Demasiado ocupados en procurarnos bienestar, olvidamos que la parte esencial que provoca nuestra felicidad se encuentra en ser partícipes de la felicidad de otros. ¿Cuántas veces hemos conseguido, con nuestras acciones, que nuestro alrededor fuera un poco más brillante? ¿Y cuántas veces hemos sido conscientes de eso? Nuestros actos transforman el mundo.

Ahí fuera hay gente que te necesita. Gente que no ve tus debilidades, sino todo el potencial que te empeñas en ocultar, quizá por propia comodidad, tal vez a causa de tu propia ignorancia. El amor cambia la vida, el amor es el principal motor de nuestros días...

"Es tanto el AMOR (así, en mayúsculas) que siento", dice la abuelita del video, "que no padezco cansancio"...