sábado, 25 de diciembre de 2010

Validando las sonrisas

En multitud de ocasiones olvidamos el grandísimo poder que tiene la palabra, o nuestros pequeños actos, o la magia de una sonrisa... Buscamos la aprobación de nuestros seres queridos, y nos sentimos felices si encontramos un punto de apoyo en ellos, (incluso, en ocasiones, nos sentimos poderosos cuando sentimos ese calor especial de la complicidad)...

El problema es que no sabemos (o no queremos) posicionarnos en el lugar del otro, comprobar lo poderosos que nos podemos sentir, no ya siendo receptores de cariño y palabras amables, sino siendo los productores, los magos de esos hechizos amables, los maestros y amos de cada sonrisa.

Decía Víctor Hugo, de uno de sus personajes de Los Miserables: "allá a donde él iba, había fiesta"... Esta frase bien se podría aplicar al protagonista del corto que hoy te presento: "Validation". Un claro ejemplo de alguien que sabe, sin duda, que la vida es algo más que ver pasar las horas buscando esa felicidad que nunca llega, un camino repleto de obstáculos donde, en raras ocasiones, brilla el sol en el cielo azul... porque la vida, para este personaje, no es más que una continua ocasión de celebrar una fiesta, y al final, cuando estemos a punto de morir, tan sólo importará lo que hayamos amado... Las sonrisas que hayamos pintado y las fiestas que hayamos contribuido a celebrar.

Es un claro ejemplo, además, de que, como decimos en Conversa Coach, todos tenemos una estrella en nuestro interior que hay que hacer brillar, una sonrisa que, a través de la conversación, de la palabra, de la aprobación y la constancia, llega a ser la base de nuestro día a día. En este corto, "Validation", el protagonista es la viva imagen del patrocinio y el "empowerment" que el Coach tiene con su cliente, pero es algo más, mucho más... Es la metáfora pura de lo que estamos llamados a ser, hacer, sentir y vivir en nuestro paso por la vida...

Disfrútalo y... ¡Sonríe!






domingo, 12 de diciembre de 2010

Aprender a vivir

"Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar...decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo". Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida". Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas... Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar..."

Walt Disney